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Monedas al pie o en las fogonaduras de los mstiles

La costumbre de poner monedas bajo la base de los mástiles de los veleros al ser éstos construidos proviene de la antigüedad, no siendo seguro su origen, aunque en general se la atribuye a los vikingos, que la habrían adoptado como extensión del uso telúrico de colocar monedas de plata en la fundación de nuevas casas y dentro de ellas, especialmente en los hogares o chimeneas, para asegurar así la felicidad de sus moradores.

Hay también quien la explica como derivación de la costumbre romana de poner una moneda en la boca de los muertos, para que con ella pagaran durante el viaje a Caronte, el barquero que debía cruzarlo a través de la laguna Estigia. Por extensión, de esta manera quedaría saldada la contribución de los tripulantes de ese buque, que perdieran la vida en caso de hundirse éste.

En nuestra Armada no está determinado cuando se inició esta tradición, pero en las últimas construcciones, los destructores y las corbetas tipo Meko 360 y 140, se colocaron bajo la primera chapa de quilla puesta en grada, sendos patacones, antigua moneda argentina de plata de un peso (c.1880/82).

En los submarinos tipo 1700 construidos y en construcción, también se colocó una moneda similar, pero por la forma en que son botados, la moneda se recupera y, como parte de la ceremonia de botadura, el más joven de los operarios que intervino en la construcción la entrega a la Madrina del buque, la que a su vez la deja en custodia del Comandante de la nave.