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Haití - MINUSTAH

Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití
Desde el 2004 al presente


Mandato
I. Entorno seguro y estable

(a) en apoyo del Gobierno de transición, establecer un entorno seguro y estable en el que se pudiera desarrollar el proceso político y constitucional en Haití.

(b) ayudar al Gobierno de transición en la supervisión, reestructuración y reforma de la Policía Nacional de Haití, de conformidad con las normas de policía democrática, en particular mediante el examen de los antecedentes y la certificación de su personal, el asesoramiento sobre su reorganización y formación, especialmente en cuestiones de género, y la supervisión y el adiestramiento de los miembros de la Policía Nacional de Haití.


(c) prestar asistencia al Gobierno de transición, en particular a la Policía Nacional de Haití, mediante programas amplios y sostenibles de desarme, desmovilización y reinserción para todos los grupos armados, incluidas las mujeres y los niños asociados con esos grupos, así como mediante medidas de seguridad pública y control de armas.

(d) prestar asistencia en el restablecimiento y mantenimiento del Estado de derecho, la seguridad pública y el orden público en Haití, prestando, entre otras cosas, apoyo operacional a la Policía Nacional de Haití y el Servicio de Guardacostas de Haití, así como en el fortalecimiento institucional, incluido el restablecimiento del sistema penitenciario.

(e) proteger al personal, los servicios, las instalaciones y el equipo de las Naciones Unidas y la seguridad y libertad de circulación de su personal, teniendo en cuenta la responsabilidad primordial que incumbe al Gobierno de transición a este respecto.

(f) proteger a los civiles, en la medida de sus posibilidades y dentro de su zona de despliegue, sobre los cuales se cierna una amenaza inminente de ataque físico, sin perjuicio de las obligaciones del Gobierno de transición y de las autoridades policiales.

II. Proceso político
(a) apoyar el proceso constitucional y político que se ha puesto en marcha en Haití, incluso ofreciendo buenos oficios, y fomentar los principios del gobierno democrático y el desarrollo institucional.

(b) ayudar al Gobierno de transición en sus esfuerzos por entablar un proceso de diálogo y reconciliación nacional.

(c) ayudar al Gobierno de transición en la tarea de organizar, supervisar y llevar a cabo elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales libres y limpias a la mayor brevedad posible, en particular prestando asistencia técnica, logística y administrativa y manteniendo la seguridad, con el apoyo apropiado a un proceso electoral en que la participación de los votantes sea representativa de las características demográficas del país, con inclusión de las mujeres.

(d) ayudar al Gobierno de transición a extender la autoridad del Estado por todo Haití y apoyar el buen gobierno a nivel local.

III. Derechos humanos
(a) apoyar al Gobierno de transición, así como a las instituciones y grupos haitianos de derechos humanos, en sus esfuerzos por promover y proteger los derechos humanos, particularmente los de las mujeres y los niños, a fin de asegurar la responsabilidad individual por los abusos de los derechos humanos y el resarcimiento de las víctimas.

(b) en cooperación con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, vigilar la situación de los derechos humanos, incluida la situación de los refugiados y las personas desplazadas que regresan, y presentar informes al respecto.
El Consejo también pidió que en el desempeño de su mandato la MINUSTAH cooperara y coordinara con la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM).

Total de efectivos autorizados
Hasta 6.700 efectivos militares; 1.622 agentes de policía civil; 548 funcionarios internacionales, 154 voluntarios de las Naciones Unidas y 995 funcionarios nacionales.

Reseña Histórica
La Comunidad Internacional representada en la ONU expresó en varias oportunidades su preocupación acerca de los peligros de disolución del Estado Haitiano.
A partir de la caída del Presidente Aristide en febrero del 2004 la imposibilidad de mantener un mínimo orden y los desafíos al monopolio del uso de la fuerza que ponía en grave peligro a los sectores más vulnerables de ese país se hizo evidente.
Por ello, y a raíz del informe del Secretario General, el Consejo de Seguridad de la ONU el 30 de abril de 2004 dictó la Resolución 1542, estableciendo a partir del 1 ° de junio la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).
Su mandato consiste en contribuir a crear un entorno de seguridad y estabilidad en todo el territorio de Haití, apoyando el proceso político constitucional y de reconciliación nacional en curso.
También debe apoyar al Gobierno de Transición de Haití en la reforma de la Policía Nacional y en programas de desarme, desmovilización y reintegración de grupos armados. Finalmente, busca promover el respeto de los derechos humanos y cooperar en el suministro de asistencia humanitaria a la población.
Las catástrofes naturales que afectaron al país actualizaron dramáticamente esta última sección del mandato resultando providencial que fuerzas internacionales, y en particular las argentinas, se encontraran desplegadas en la zona, y pudieran emplearse para mitigar las consecuencias del desastre.
Se autorizó a esta misión multidimensional, es decir, con componentes civiles y militares a actuar bajo las previsiones del Capítulo VIl de la Carta de la ONU para constituir un ambiente seguro y estable que permita completar el proceso de transición democrática.
Esta modalidad y la presencia de un componente militar fuerte, implica dotarla de los medios coercitivos suficientes para crear las condiciones de seguridad y estabilidad necesarias para que se puedan llevar adelante los propósitos de desarrollo político y humanitario. Permite, además, el eventual uso de la fuerza para proteger al personal, servicios, instalaciones y equipos de Naciones Unidas y para proteger a aquellos civiles en riesgo inminente de violencia física.
La Argentina responde a una operación establecida por Naciones Unidas para dar respuesta a crisis que como en este caso ponen al hombre en el centro de la escena, intentando prevenir una catástrofe humanitaria.
El control operacional del despliegue del Contingente argentino es responsabilidad del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. En tal sentido, se trata de una inmejorable oportunidad para fortalecer la capacidad de las FFAA para actuar en forma conjunta y combinada.
Como resultado de lo anterior se refuerza la interoperabilidad, concepto clave de la defensa moderna, tanto interna o conjunta cuanto combinada; integrando patrullas y medios o tripulaciones de diferente procedencia o nacionalidad. El profesionalismo y la dedicación de las tropas argentinas en Haití ha sido en esto ampliamente reconocido, como lo demostró su actuación en ocasión de la tormenta tropical Jeanne.
MINUSTAH, es la primera misión mayoritariamente en manos de países sudamericanos, en la medida en que los dos tercios del contingente está configurado por tropas de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú.
En el marco de la concepción estratégica argentina, la decisión de compartir esta misión con nuestros países vecinos nace de la convicción de construir una ambiente de paz desde una política activa de cooperación e integración subregional en materia de defensa. En tal sentido, Haití se ha constituido en un "laboratorio” que pone en acto la acción conjunta y combinada en una manera integral y holística. Se opera conjuntamente complementando los sistemas de varias Fuerzas Armadas; conviviendo las 24 horas del día, reconociendo similaridades que de otro modo obligarían a gastos de ingentes sumas de dinero para el logro de los mismos objetivos en ejercitaciones o cursos.
El liderazgo regional de la misión se refleja en la estructura de responsabilidades de la misma; argentinos, brasileños y chilenos ocupan sus principales cargos.
Es, además, la primera misión en la cual el apoyo logístico ha estado a cargo de los países que proveyeron los contingentes de fuerzas militares, y también es la primera misión bajo el Capítulo VIl de ONU en la que participan tropas argentinas. Cabe mencionar que es una de las tres misiones internacionales en desarrollo que actúan en estas condiciones.
Finalmente es importante destacar que es una de las pocas misiones que a poco de llegar sufrió un desastre natural y tuvo que prestar ayuda humanitaria a la población local mientras atendía a sus propias necesidades.
Habiéndose determinado que la situación en Haití constituía una amenaza a la paz y la seguridad de la región y actuando en virtud del Capítulo VIl de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad, en su resolución 1542, de 30 de abril de 2004, decidió establecer la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y pidió que la autoridad de la Fuerza Multinacional Provisional (FMP), autorizada por el Consejo de Seguridad en febrero de 2004, fuera traspasada a la MINUSTAH el 1° de junio de 2004.