Crucero ARA General Belgrano

Historia


El Crucero fue botado el 12 de marzo de 1938 y bautizado con el nombre de Phoenix como homenaje a la capital de Arizona-EE.UU. El 3 de octubre, después de alistado, el crucero inició su primera travesía hacia la Base Naval de Filadelfia.

A fines de 1938 emprendió un viaje por la costa atlántica de América del Sur, amarrando el 26 de diciembre en la dársena C del puerto de Buenos Aires. El Comandante cumplió visitas protocolares y entre ellas al Presidente de la Nación, Dr. Roberto Ortiz.
Con su dotación formada en las cubiertas superiores zarpó de Buenos Aires el 4 de enero de 1939, de regreso a Filadelfia.

En 1941 pasó a depender del Comando Naval de Hawai, en Pearl Harbor. Ese mismo año, aviones torpederos japoneses atacaron la Base de Pearl Harbor, donde estaba apostada la casi totalidad de la flota norteamericana del Pacífico. Los aviones atravesaron rasantes la bahía, en medio de la cual estaba el crucero USS Phoenix, amarrado a un boyón.

Sin solución de continuidad el crucero abrió fuego sobre los aviones japoneses, zarpó hacia afuera de la bahía y pasó frente a los poderosos acorazados envueltos en fuego y humo. Esa secuencia casi interminable de desastres, marcó a la dotación para toda la vida. Era un trágico despertar a las operaciones bélicas. Ya en aguas libres, el USS Phoenix se incorporó a un grupo de tareas que realizó una infructuosa búsqueda de las fuerzas navales japonesas.

Comenzaron a partir de ese día, las misiones de guerra en los océanos Pacífico e Indico.

En el 2° semestre de 1943 regresó a Filadelfia para descanso de sus tripulantes y modernización de la artillería de 40 y 20 mm y colocación de nuevos radares. Al terminar, el buque fue repintado con color gris claro, lo que indicaba que su destino sería nuevamente el Pacífico, ya que la flota del Atlántico se cubría con gris oscuro.

En diciembre de 1943 el USS Phoenix se incorporó a la Séptima Flota de la Armada de los EE.UU. y realizó la primera acción ofensiva con tiro de bombardeo sobre la Isla de Nueva Bretaña, al norte de Australia.

En varias de sus misiones en el Pacífico, el Phoenix fue acompañado por su gemelo Boise (ambos comprados por la Argentina en 1951).

El período mayo 44 /mayo 45, resultó finalmente para el buque, el más arduo de toda la guerra.

Con las bombas atómicas sobre Japón en agosto de 1945, quedó sellada la suerte de ese país y el domingo 19 de ese mes se entregaron las condiciones para la rendición total.

En marzo de 1946, el crucero fue desafectado del servicio activo y amarrado en la Base Naval de Filadelfia, donde se le efectuó un especial tratamiento de protección contra la corrosión y se lo cubrió con un hermético manto de plástico.

En 1950, EE.UU realizó un ofrecimiento de venta a la República Argentina y a otros países latinoamericanos, de dos cruceros livianos, siendo nuestro país quién realizara la compra por 4 millones de dólares cada uno, incluyendo el costo de ponerlos en adecuadas condiciones operativas.

El 12 de abril de 1951 se realizó en la Base Naval de Filadelfia, la afirmación del pabellón argentino, pasando a llamarse: el USS Phoenix: ARA "17 de Octubre" y el USS Boise: ARA "9 de Julio".

En los trabajos de reactivación y modernización de nuestro crucero en la Base de Filadelfia, intervinieron obreros del arsenal norteamericano y marinos argentinos. Al término del alistamiento, el ARA “17 de Octubre” se trasladó a Norfolk para los cursos de capacitación de la dotación.

Finalmente, zarpó el 6 de noviembre de 1951, arribando en la mañana del 5 de diciembre a la Base Naval de Puerto Belgrano. Resonaron los toques de sirena de todos los buques de la dársena, en señal de bienvenida. Al desembarcar aquellos marinos que constituían la primera dotación, se comprobó que la pasión y el fervor por su crucero, no le iba en zaga al respeto y profesionalidad con que enfrentaban el maravilloso desafío.

Estos cruceros iniciaron en la Armada Argentina una de las etapas de modernización más importante en toda la historia de los medios y tácticas navales. Los sistemas del buque, sofisticados y complejos, brindaban posibilidades que estaban muy lejos de las habituales. Sin lugar a dudas que la incorporación de estas naves a la Flota de Mar Argentina, pondría a prueba la capacidad de adaptación de nuestros marinos, para enfrentar un gran salto profesional.

Al iniciarse el año 1952, el “17 de Octubre” y el “9 de Julio” se incorporaron a la Fuerza de Cruceros y participaron de las ejercitaciones en el mar. Sus indicativos permanentes fueron respectivamente C4 y C5 (la C corresponde a Cruceros y los números siguen la secuencia de los cruceros Cl, C2, C3, que ya poseía la Armada).

El 24 de octubre de 1952 en el puerto de Buenos Aires, el C4 recibió en donación del Ministerio de Aeronáutica, el Pabellón de Guerra que lo acompañó en su vida activa y aún lo acompaña.

Siguieron años en que el adiestramiento en operaciones de la dotación, se conjugaba con el embarco de alumnos de las escuelas de formación y de postgrado de la Armada. Las 1.200 millas marinas (2.200 km) de costa patagónica, fueron el habitat natural del buque.

El 16 de septiembre de 1955, el Crucero ARA “17 de Octubre” se encontraba en Golfo Nuevo, con el resto de la Flota. Ese espacio de mar interior era desde comienzos de siglo, el ámbito para ejercitaciones navales.

El 22 de septiembre se dispuso el cambio de nombre del Crucero ARA “17de Octubre” por el de ARA “General Belgrano”. La resolución se fundaba en la inconveniencia de mantener en las unidades navales, nombres de personas o hechos cercanos en el tiempo y en la necesidad de rendir homenaje al creador de la Bandera Nacional.

En 1956 se reanudaron las tareas de adiestramiento de la Flota. Durante unas maniobras nocturnas, se produjo una colisión entre el ARA “General Belgrano” y el “9 de Julio” ocasionando daños materiales a ambos buques. Afortunadamente, no se registraron desgracias personales y las averías se repararon en el Arsenal Naval de Puerto Belgrano.
 

En el mismo año, el ARA “General Belgrano” ganó el premio al mejor tiro de combate de la Flota y ese mérito lo repitió en 1961, 1963 y 1965. Su artillería seguía manteniendo el virtuosismo que la caracterizó desde su nacimiento.

En 1963 después de visitar Ushuaia, el crucero regresó a Puerto Belgrano pasando cerca de las Islas Malvinas, en un acto de presencia Argentina en esas aguas.

Entre 1967 y 1968 se mantuvo inactivo al buque para instalarle el sistema de misiles antiaéreos Sea-Cat. Con ello la Armada entraba en el nuevo y difícil camino de la capacitación y perfeccionamiento misilístico. En esta pausa de actividades operativas se aprovechó para otras modernizaciones y recorridos en áreas de control tiro, electrónica, armamento, máquinas y electricidad.

En el 2º semestre de 1968 reanudó sus actividades en el mar y el 4 de noviembre realizó con éxito la primera prueba de lanzamiento de misiles. Esta acción se constituyó para las FF.AA argentinas, en la primera realización operativa con este tipo de armamento. Y como si la artillería principal hubiera querido neutralizar una pérdida de protagonismo ante el avance misilístico, ese año volvió a merecer el premio Armada Argentina al mejor tiro de combate con cañones.

En el año 1969 fue designado buque insignia de la Flota de Mar, para lo que era muy apto pues contaba con las comodidades y medios para esa importante función.

Durante los años siguientes continuó con su variada actividad, cumpliendo tareas: de búsqueda y salvamento, como buque logístico, de nave capitana, de transporte de tropas, de disuasión, en operaciones de superficie, en operaciones anfibias, de capacitación artillera, de formación profesional, como escuela misilística, de patrullaje del mar argentino, de entrenamiento de aspirantes, de buque escuela de cadetes, y tantas otras inscriptas en el largo y valioso historia.

El año 1981 marcó un hito muy importante en la vida del Crucero ARA “General Belgrano”, al cumplirse el 30º aniversario de su incorporación a la Armada Argentina. Con tal motivo, el 12 de abril -conmemoración de la afirmación del pabellón argentino en el buque- se realizó un importante acto. Asistieron las máximas autoridades navales, ex comandantes y tripulantes, autoridades militares y civiles, personalidades de instituciones afines con la celebración e invitados especiales.

En enero de 1982, el Crucero ARA “General Belgrano” zarpó en viaje de instrucción de cadetes navales argentinos y extranjeros. La navegación se presentó apropiada para adiestrar al personal nuevo. Después de Puerto Madryn, se siguió en franca travesía hasta arribar a Ushuaia.

Cuando a los pocos días se inició la derrota oceánica hacia el norte, nadie a bordo podría imaginar que esas aguas se volverían a recorrer en sentido contrario y con otras motivaciones, en el próximo mes de abril...