Acciones bélicas

Antecedentes del Conflicto
Ocupada en un principio por marinos franceses, las islas tomaron el nombre de Malouines que los españoles transformaron posteriormente al nombre de Malvinas y finalmente renombradas como Falklands por los ingleses.

Durante los siglos XVI a XVIII España tuvo que establecer su reclamo, ante Francia e Inglaterra, por la usurpación de su derecho de soberanía sobre las islas. Las islas, por derecho de sucesión, pasaron a pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata, luego del pronunciamiento del 25 de Mayo de 1810.

En 1833 se produjo la usurpación británica de las islas, quienes expulsaron por la fuerza a la población local, reemplazándola por los llamados “kelpers”. Este hecho, ocurrido mientras estaba en vigencia el tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1825 entre ambos países, se conformó en la causa fundamental del conflicto armado ocurrido entre Argentina e Inglaterra en 1982.

A partir de ese momento, los reclamos diplomáticos argentinos se sucedieron ante el gobierno británico y, en el siglo XX, ante las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. Argentina nunca dejó prescribir sus derechos soberanos.

El reclamo argentino fue reconocido como legítimo por los organismos internacionales. La ONU aceptó la naturaleza colonial del diferendo (Resolución 1514) y la validez de los reclamos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur (Resolución 2065), invitando a ambos gobiernos a mantener negociaciones por el futuro de las islas. En el mismo sentido se expidieron la OEA (Organización de Estados Americanos) en el Comité Jurídico Interamericano, el Buró de Países No Alineados y el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en la Resolución del 26 de Abril de 1982.

Paulatino distanciamiento entre ambas naciones
Una de las razones por las cuales el conflicto armado no se produjo antes, tiene que ver con la especial relación existente entre Argentina y Gran Bretaña desde la Independencia de nuestra Patria con España. Esa relación estuvo signada por la complementación económica, donde Argentina era el “granero del mundo” y Gran Bretaña proveía manufacturas. La venta de carnes, cueros y granos por parte de nuestro país, estableció una relación de dependencia con su principal comprador, Inglaterra. Todo ello se cortó al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando entra en escena Estados Unidos como principal potencia occidental.

Inglaterra pierde poder y se va replegado, abandonando las antiguas colonias. Son los años de la descolonización de la India, de China, de los países sudamericanos.

En la década del 60, Inglaterra produce su “revolución verde” al comenzar a utilizar su propio territorio para proveerse de materias primas, dependiendo cada vez menos de las importaciones, que reduce drásticamente en comparación con principios de siglo.
De esta forma, se va produciendo un paulatino distanciamiento, lo que permite a la Argentina acentuar los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas.

La decisión de recuperar las Malvinas
Pese a las acciones de política exterior desarrolladas por Argentina por resolver el conflicto de forma pacífica, Gran Bretaña se negó constantemente a negociar y, a fines de 1981, el gobierno militar argentino consideró como alternativa la solución militar de recuperar las islas mediante una acción sorpresiva e incruenta para las fuerzas inglesas que conllevara a la negociación por el traspaso de la soberanía de las Islas Malvinas.

Para llevar a cabo esta operación se creó una Comisión de Trabajo Conjunta conformada por las tres Fuerzas Armadas a fin de planear la recuperación; se estableció el 15 de mayo como fecha para ejecutarla.

Sin embargo, en marzo de 1982 se produjeron acontecimientos que alteraron las previsiones. Lo que era tan sólo un recurso alternativo se transformó en un objetivo principal.

Las causas
En setiembre de 1979 el empresario argentino Constantino Davidoff, especializado en negocios con chatarra, firmó un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo (Inglaterra), adquiriendo instalaciones balleneras abandonadas en las Islas Georgias.

Davidoff gestionó en la Embajada británica de Buenos Aires el servicio del buque Endurance a fin de transportar a las Islas el personal y equipos necesarios para desmantelar las instalaciones, pero como su pedido no fue aceptado, la Armada Argentina llevó a cabo la tarea.

El empresario comunicó a la Embajada británica su viaje al archipiélago de Malvinas y en diciembre de 1981 zarpó con destino a las Georgias, a bordo del rompehielos A.R.A. “Almirante Irízar”. El 19 de marzo de 1982, Davidoff regresó al lugar en el A.R.A. “Bahía Buen Suceso” en donde se produjo el izado de una bandera Argentina en las islas. El Foreign Office ordenó el envió del Endurance con el objetivo de obligar a los operarios a arriar la bandera y evitar el desembarco del personal.

El 21 de marzo, luego de que zarpara el A.R.A. “Bahía Buen Suceso” dejando el grupo de Davidoff en tierra para seguir con sus tareas, se solicitó al gobierno argentino desalojar a los operarios allí apostados.

Después que la Junta Militar enviara al A.R.A. “Bahía Paraíso” a Georgias para evitar que los marines ingleses del Endurance desalojaran por la fuerza a los trabajadores argentinos, se sucedieron una serie de reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario a fin de suavizar el tono de la negociación diplomática.

El 26 de marzo el comité Militar argentino resolvió prestar apoyo y proteger al citado grupo de ciudadanos. A tal efecto fueron destacadas al lugar varias unidades de la flota de guerra argentina; entre ellas, el Bahía Paraíso con 200 infantes de Marina a bordo.

Durante las horas subsiguientes, las noticias procedentes del sur daban cuenta de un inusual movimiento de buques de guerra de la Armada Nacional en el Atlántico Sur.

En vísperas del 2 de abril, mientras la guerra estaba por comenzar, seguían las tareas de desmantelamiento de la paralizada planta ballenera.

El desembarco

El 28 de Marzo algunas naves habían zarpado desde Puerto Belgrano a mando del Contraalmirante Walter O. Allara con 800 infantes de Marina.

La Fuerza de Desembarco se integró con el Batallón de Infantería de Marina Nº 2, la Agrupación de Comandos Anfibios, la Agrupación de Buzos Tácticos, una Sección de Tiradores del Ejército y una Reserva.

Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Tropas A.R.A. "Cabo San Antonio", el Rompehielos A.R.A. "Almirante Irizar" y el buque Transporte "Isla de los Estados".

Un Grupo de Apoyo Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42, A.R.A. "Hércules" y "Santísima Trinidad", más las Corbetas A.R.A. "Drumond" y "Granville".

El Grupo de Tareas Especiales, constituido por el submarino clase "Guppy" A.R.A. "Santa Fe".

El 2 de abril de 1982 la Argentina puso en marcha la “Operación Rosario”, llamada así en honor a la virgen del Rosario. Una Fuerza conjunta de la Armada y el Ejército argentino desembarcaron en Malvinas, al mando del Contraalmirante Carlos BUSSER.

Infantes de Marina y Buzos Tácticos rodearon la casa del entonces gobernador Rex Hunt y lo emplazaron a entregarse. Las órdenes argentinas eran no producir bajas entre los “Royal Marine” y la población kelper, para no brindar argumentos a la propaganda inglesa contra Argentina.

De tal forma, ante la resistencia inglesa de entregarse inmediatamente, el Capitán Pedro Edgardo Giacchino avanzó con algunos de sus hombres sobre la casa del gobernador que estaba cercada por fuerzas propias, siendo acribillado por balas británicas.

Giacchino se convirtió en el primer héroe de Malvinas, caído por la recuperación de las islas. Como consecuencia de esta acción, las fuerzas enemigas se convencieron de que la decisión argentina de recuperar las Islas era seria, y se rindieron.

La “Operación Rosario” cumplió su cometido de recuperar Malvinas en forma incruenta para el enemigo, con un mínimo costo en las fuerzas propias, y dejando una pequeña guarnición en las Islas.

Desarrollo

3 de Abril al 30 de Abril de 1982: Se comienza a desarrollar el conflicto político diplomático entre ambos países, con marchas y contramarchas, propuestas de negociación, amenazas de profundizar el conflicto, intento de mediaciones mientras la flota británica atravesaba el Océano Atlántico. Entre tanto, en las Islas fueron tomando posiciones los numerosos regimientos y batallones argentinos, distribuyéndose fundamentalmente en la Isla Soledad. La tropa argentina comenzó a habituarse a la geografía malvinense y a la casi permanente hostilidad kelper.

1º de Mayo de 1982: Se produjo el primer ataque aéreo británico sobre las fuerzas argentinas. Se atacaron las instalaciones del Aeropuerto de Puerto Argentino y un pequeño terreno usado como aeródromo en Darwin.

2 de mayo de 1982: luego de intensas negociaciones, donde faltaba la respuesta inglesa a la propuesta de paz efectuada por el Perú, Thatcher y su gabinete deciden hundir al Crucero A.R.A. “General Belgrano”, buque argentino que no entrañaba peligro militar para la flota, ya que estaba a más de 300 millas de la misma, regresando al continente y fuera de la zona de exclusión unilateralmente declarada por Gran Bretaña. La contraofensiva naval argentina había dado marcha atrás, toda vez que se consideraba inviable la misma ante el desnivel de fuerzas entre ambas armadas y la inminencia de resultados pacíficos del conflicto.

El disparo de los torpedos del Submarino inglés “Conqueror” provocó el hundimiento del “Belgrano” en el que perecieron 323 argentinos, casi la mitad de la totalidad de las bajas argentinas en todo el conflicto (649).

3 de Mayo de 1982: Se produjo el ataque al Aviso A.R.A. Alferez Sobral. Dos helicópteros Sea Link atacan con misiles Sea Skua al aviso, provocando la muerte de su comandante, Capitán de Corbeta Gómez Roca y 7 hombres más. Sufriendo graves penurias los sobrevivientes llegaron a Puerto Deseado.

4 de Mayo de 1982: La respuesta argentina no se hizo esperar. Aviones Super-Etendard de la Armada Argentina dispararon misiles Exocet sobre el buque inglés “Sheffield”, causándole un grave incendio que no pudo ser controlado. A pocos días la nave se hundió cuando era remolcada por naves inglesas.

4 de Mayo al 31 de mayo de 1982: Se producen intensos combates aeronavales, con resultados terribles para la flota británica, por sus daños incalculables. Se produjeron las bajas del “Atlantic Conveyor”, “Sir Tristam”, “Sir Galahad”, “Coventry”, ”Ardent”, entre otros, lo que representó daños económicos y humanos significativos.

Sin embargo, la superioridad inglesa se manifestó con el apoyo decidido de EE.UU., lo que permitió revertir los resultados y garantizar el desnivel a favor de Gran Bretaña.

El apoyo norteamericano a Gran Bretaña comprendía: información satelital de las posiciones argentinas; provisión de sofisticados armamentos; apoyo político a Inglaterra y embargo económico a la Argentina, etc.

31 de Mayo al 14 de junio de 1982: En los últimos días de mayo se produce el desembarco inglés en el estrecho San Carlos.
El 12 de junio una batería terrestre de misiles Exocet MM38, instalada en cercanías del aeropuerto de Puerto Argentino, disparó un misil contra el crucero H.M.S. Glamorgan causándole graves averías en su hangar y estructura.

Hasta el 14 de junio se sucedieron intensos combates, donde los británicos con enorme superioridad numérica, aprovechando sus numerosos helicópteros y artillería móvil, a lo largo de 92 km. de terreno de montaña -distancia que separa a San Carlos de Puerto Argentino- realizan ataques y retrocesos con inmensa cantidad de bajas en sus tropas regulares y especiales.

La decisión del General Menendez- Gobernador político y militar de las Islas designado por el gobierno argentino- de no movilizar tropas de refuerzo a las posiciones atacadas y concentrar la mayor parte en Puerto Argentino cerca de su resistencia, hace que se cada una de las posiciones defensivas se enfrente solitariamente con el enemigo, hasta que se produce la caída de Puerto Argentino el 14 de junio de 1982.

Existían hasta ese momento muchas posiciones argentinas que se mantenían intactas y con una alta moral de combate. Sin embargo, había que cumplir las órdenes de entregar el armamento.

El Batallón de Infantería de Marina Nº 5, con sumo coraje, siguió combatiendo hasta horas después de la capitulación, derribando en Sapper Hill un helicóptero inglés.

Pero la decisión estaba ya tomada, y la mayoría de las tropas argentinas fueron embarcadas rumbo a la parte continental de la Argentina.